Mujer por qué me ponías
Qué veneno me dejaste
Que me tienes consumío
Mujer, por qué me besaste.
Las letras, las palabras de fandangos, soleares y seguirillas. De alegrías, bulerías, cantiñas y malagueñas. De quejíos y lamentos. De palmas y jaleos. De Andalucía, Extremadura, Cataluña y Murcia. Letras que me erizan el pelo. Flamenco.

Empieza la feria de La Línea. Ahí va mi homenaje a esas fiestas que un tiempo fueron la salvaora.
Marchena el humilde, le deberían haber llamado. Que no, que no, que estoy de acuerdo en que era un artistazo. Pero es que claro, ves cosas como ésta y hace gracia: él fue el primero en todo. ¿ Será verdad ? Quizás lo sea, no soy tan curtido en estos temas como para afirmarlo o no. Pero no deja de sonar chistoso cómo todo lo que va preguntando el entrevistador se lo va añadiendo a su curriculum.
Bueno, más allá de controversias: la verdad es que es un puro gusto escucharlo, joder.
La Cañeta de Málaga por Seguiriyas la podéis escuchar aquí.
Del blog de El barrio de la triniá me tomo la licencia de traerme las letritas de la Cañeta. Os recomiendo que leais el post de dicho blog donde la porverita nos cuenta un poco la historia de estas seguiriyas. Merece la pena.
Dominguito, con su calorcito, como tiene que ser.
Ya parece que van llegando a Málaga esos días de sol que, por ahora, son maravillosos. Pero que, en breve, lo serán un tantito menos.
Pero hoy se está agustísimo. Y para celebrar un domingo tan agradable, qué menos que un poquito de Manolo Caracol, con un poquito de Melchor de Marchena. Me encantaría ponerlos el video, pero para esto lo único que puedo haceros es poneros el link de Spotify, desde donde la podréis disfrutar, por seguro.
Tengo a don Manuel muy presente este fin de semana. Probablemente será desde el viernes, donde un buen paseo por el (tan mencionado en este blog) Bar Luci, me trajo sabores fandangueros de un par de habituales del lugar, pero que hacía tiempo que no veía por allí. Ojalá no se vuelvan a perder por mucho tiempo.
Y aquí me encuentro hoy sábado estas letras de estos fandangos del grande Paco Toronjo. Sabiduría como siempre en sus palabras. Y llegar también cuando más se le echa en falta. Quién sabe por qué ni cómo.